Guerra de las Dos Rosas
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| Rosa de la casa Lancaster |
El nombre "Guerra de las dos Rosas" o "Guerra de las Rosas", en alusión a los emblemas de ambas casas, la rosa blanca de York y la roja de Lancaster, fue producto del Romanticismo.
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| Rosa de la casa York |
La guerra se dio principalmente entre los miembros de la aristocracia terrateniente y ejércitos de los señores feudales. El apoyo a cada uno de los bandos dependió en gran medida de los matrimonios dinásticos entre la nobleza. El patriarca de la casa de Lancaster, Juan de Gante tuvo como primer título el de Conde de Richmond, el mismo que detentaría Enrique VII al final de la guerra. El líder de la casa de York fue Edmundo de Langley, que ostentaba el Señorío de Cambridge. Más tarde, durante los reinados de los Tudor y de los Estuardo, Richmondshire y Cambridgeshire se transformarían en focos principales de recusantes y puritanos, respectivamente. Cabe destacar que la pelea entre las facciones se prolongó más allá de la época de Enrique, ya que los monarcas que le siguieron impulsaron la continuidad de los enfrentamientos.
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| Rosa Tudor |
Pese a que los enfrentamientos armados habían estallado ya en el período anterior, entre los adherentes del rey Enrique y los seguidores de Ricardo, Duque de York, fue durante los años 1455 y 1489 cuando se desarrollaron las principales acciones armadas de la Guerra de las Dos Rosas.
El 22 de mayo de 1455, mientras el Duque de York dirigía una pequeña fuerza hacia Londres, fue enfrentado por las tropas leales de Enrique en el poblado de San Albano (St. Albans). Este primer combate abierto de la guerra, pese a ser de escala reducida, se fundó en la intención de Ricardo de eliminar de la corte a los “malos consejeros” del rey. El resultado fue la derrota de las fuerzas de Lancaster, muriendo en acción varios de sus líderes, entre ellos Somerset. York y sus aliados reconquistaron sus posiciones de influencia. Por un tiempo, ambos bandos se sintieron impresionados por haber llegado al campo de batalla, y realizaron sus mejores esfuerzos para alcanzar la reconciliación. Sin embargo, el rey volvió a sufrir un ataque de demencia, designándose a York como Lord Protector y a la reina Margarita como encargada del cuidado del monarca, una posición secundaria y al margen del poder.
Después de la Primera Batalla de San Albano, el compromiso adquirido por las partes en 1455 llegó a alcanzar cierto éxito, con York a la cabeza del Consejo hasta la recuperación de Enrique. Pese a esto, los problemas generados por el conflicto emergieron de nuevo, en especial el asunto de si correspondía a Ricardo o a Eduardo de Westminster (hijo de Enrique VI y Margarita) la sucesión de la corona. La primera alternativa era inaceptable para Margarita, quien rechazó cualquier solución que significara el desheredamiento de su hijo, dejando en claro que toleraría esa situación tanto como durara la supremacía militar del Duque de York. Enrique se recuperó en el interior del país en 1456, pero la reina no le permitió regresar a Londres. Por lo menos en el interior del reino contaban con alta popularidad, no así en la capital, donde los mercaderes estaban descontentos por la caída en los mercados y el amplio desorden. Por estas razones, la corte del rey se estableció en la ciudad de Coventry, donde el nuevo Duque de Somerset, Enrique Beaufort, ascendía en popularidad llenando los zapatos vacíos de su padre. La reina consiguió convencer a su esposo de la importancia de desconocer los nombramientos y arreglos hechos por York, y le ordenó regresar a su posición en Irlanda. Los disturbios aumentaron y se sucedieron en la capital y por toda la costa sur, pero el rey se mantuvo en sus cuarteles reforzando sus posiciones. La reina estableció la conscripción obligatoria por primera vez en Inglaterra, realizando levas para sus ejércitos. Mientras tanto, la popularidad de Ricardo Neville, Conde de Warwick y aliado de York crecía sin pausa, emergiendo como el campeón de las clases mercantiles.
Para 1460, Warwick y sus seguidores estaban listos para iniciar la invasión de la isla, estableciéndose en Kent y en Londres, donde encontraron mucho apoyo. Enrique dirigió un ejército hacia el sur, mientras Margarita se quedó en el norte con el Príncipe Eduardo. El 10 de julio de 1460, las fuerzas se encontraron en
El triunfo de los York
Eduardo había avanzado por el oeste hasta los alrededores de Londres, donde reunió sus fuerzas con las de Warwick. Al coincidir con la retirada de la reina Margarita al norte, hacia la ciudad de Dunstable, Eduardo y Warwick pudieron entrar a Londres con su ejército, donde fueron aclamados y recibidos con entusiasmo, dinero y provisiones por parte de la más grande ciudad “yorkista”. Con su padre y hermano muertos en batalla, la guerra se había convertido a esas alturas en una pelea por la mismísima corona, ya que Eduardo de York no podía argumentar que quería separar al rey de sus “malos consejeros”. La necesidad de autoridad por Eduardo se vio resuelta cuando el Obispo de Londres le preguntó su parecer al pueblo, que respondió con gritos y hurras al “Rey Eduardo”. El Parlamentó no hizo sino confirmar la opinión popular, logrando coronarlo en una precipitada ceremonia en la Abadía de Westminster entre escenas de júbilo.
Así Warwick y York habían capturado la ciudad de Londres, pese a que Eduardo hizo votos de no tener una coronación formal mientras Enrique y Margarita no hubieran sido ejecutados o exiliados. También anunció que Enrique había violado el Acta de Acuerdo al permitir que su esposa levantara ejércitos contra los herederos al trono. Por tanto, el argumento legal pasó a ser que la victoria de Eduardo no era más que su restauración en sus legítimos derechos, de manera que Enrique y los Lancaster no habían sino usurpado sus poderes.
Una vez consolidada la situación en la capital, York y Warwick se dirigieron al norte, levantando un gran ejército. Sus fuerzas se toparon con el también gran ejército de la reina en el pueblo de Towton. La Batalla de Towton se convirtió en la más grande y sangrienta de la Guerra de las Dos Rosas. Ambas partes habían acordado de antemano que todos los problemas se decidirían finalmente ese día, peleando sin pedir ni dar cuartel. Se estima que entre 40.000 y 80.000 hombres tomaron parte en el enfrentamiento, con una cifra cercana a los 20.000 muertos durante (y después) del combate: un número extremadamente alto para la época, considerado el máximo derramamiento de sangre en un solo día en el Reino Unido. El nuevo rey y su ejército ganaron esta batalla decisiva. Mientras los Lancaster eran diezmados, con la mayoría de sus líderes muertos, Enrique y Margarita, en compañía de su hijo Eduardo, esperaban en York las noticias de la batalla. Apenas se enteraron del macabro resultado, decidieron huir al norte. Muchos de los lores que apoyaban la causa de Lancaster cambiaron de bando ese día, apoyando al rey Eduardo. Los que no lo hicieron fueron perseguidos hacia el norte, donde se refugiaron en unos pocos castillos, al igual que en el País de Gales. Eduardo se dirigió hacia la ciudad de York con el fin de conquistarla, enfrentándose a las cabezas cortadas de su padre, su hermano y Salisbury. Éstas fueron rápidamente remplazadas por las de destacados líderes de la Casa de Lancaster, entre los que se contaba al famoso Lord Clifford de Skimpton-Craven, quien ordenó la ejecución del hermano de Eduardo, Edmundo, después de la Batalla de Wakefield.
Enrique y Margarita se refugiaron en Escocia, donde se quedaron en la corte del rey Jacobo III. Con la promesa renovada de la entrega de Berwick, intentaron cumplir su juramento de invadir nuevamente Carlisle ese mismo año. Sin financiamiento y con escaso apoyo, fueron fácilmente derrotados por las tropas de Eduardo, quien aprovechó la incursión para expulsar a los últimos miembros de la Casa de Lancaster que se refugiaban en el norte.
La coronación oficial de Eduardo IV tuvo lugar en junio de 1461 en Londres, donde recibió el clamoroso saludo de sus súbditos como monarca de Inglaterra. Eduardo pudo gobernar en relativa paz por más de diez años.
En 1464 se produjeron dos revueltas por la causa de Lancaster. La primera fue reprimida en
Enrique Tudor
EnMuchos historiadores consideran el acceso al trono de Enrique VII como el efectivo punto final del conflicto. Otros arguyen que la guerra como tal terminó finalmente en




hay que tener cuidado en los hypervinculos, para que no nos cambie la tipografía.
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