Masonería y paramasonería en Estados Unidos
Órdenes fraternales y hermandades existían ya en Inglaterra a finales del prodigioso siglo XVII,
pero ninguna alcanzó el renombre de la Francmasonería. En sus orígenes, la Masonería
medieval era una agrupación de artesanos y obreros de la construcción, responsables de la edificación de monumentos civiles y religiosos. Estos masones operativos formaban gremios y
se reunían en logias o asambleas, a las que sólo tenían acceso los llamados masones
aceptados. Para reconocerse utilizaban un código secreto de signos y palabras.
Al declinar la construcción, la Masonería adquirió un carácter especulativo, merced a la obra
de un pastor protestante llamado Anderson, quien, en 1722, configuró un hermoso sistema de moralidad velado por alegorías e ilustrado con símbolos, que pronto extendió sus ramas por
todo el mundo. Inspirados por las doctrinas liberales que venían gestándose en Europa -las
mismas que habían provocado en Inglaterra la denominada gloriosa revolución de 1688, que
fue incruenta-, los masones pronto se granjearon las antipatías y las condenas de los gobiernos totalitarios europeos y de las autoridades eclesiásticas, que veían en ellos y en sus misteriosos cónclaves una amenaza contra el estado y la religión.
Hacia el año 1730 los soldados ingleses introdujeron la Masonería en las colonias americanas, creándose numerosas logias llevadas de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. George Washington en América y Benjamin Franklin en Francia, a través de sus conexiones masónicas, tejieron la conspiración que en 1766 habría de promulgar la Declaración de Independencia
e iniciar la guerra revolucionaria, cuyos resultados todos conocemos.
Los oficiales que Washington seleccionara para sus campañas salieron en su mayoría de las
logias masónicas. Alexander Hamilton, Paul Revere, Lafayette y muchos otros héroes
revolucionarios fueron masones.Alcanzada la independencia, las logias disfrutaron durante
algún tiempo de cierto auge. Pero en las primeras décadas del siglo XIX, la hostilidad que
había encontrado la Masonería en algunos países europeos fue minando la opinión pública americana. En 1826 apareció una obra titulada Ilustraciones de la Masonería, escrita por un renegado llamado William Morgan. El autor hacía públicos cuantos secretos había guardado celosamente la gran
familia masónica

muy bien para ser tu primera publicación
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